Conceptual post…

Esquema conceptual sobre los principios (podríamos decir que casi opuestos) de éstos dos personajes de la historia del diseño y la arquitectura: Henry Van de Velde y Hermann Muthesius…

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VAJILLAS BLANCAS LISAS…

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¡Buenas tardes de Domingo!

Después de varios años, releer el texto de Ornamento y delito de Adolf Loos, me ha traído bastantes recuerdos. Es por ello que me ha apetecido hacer un post sobre éste curioso personaje que tanto influyó en la forma de hacer arquitectura de los arquitectos del Movimiento Moderno y que enlazará con el pensamiento que hará que Mies Van der Rohe enuncie su lema “Less is more“.
Partiendo de la ya conocida frase de Louis Sullivan “Form follows function” (La forma sigue a la función), Loos dio una vuelta de tuerca más y llevó ésta afirmación al extremo, hasta el punto de considerar el ornamento como algo superfluo, innecesario y, en definitiva, una pérdida de tiempo y desperdicio del material.

Si analizamos la obra de Sullivan, en realidad, él no negaba el ornamento por completo, sino que creía que tenía que tener alguna función. Simplemente pretendía eliminar el ornamento innecesario.

Volviendo ahora a Loos, para él, el ornamento es el lastre que impide que la sociedad evolucione. Según sus propias palabras, “[…] El ornamento que se crea en el presente ya no tiene ninguna relación con nosotros ni con cada humano; es decir, no tiene relación alguna con la actual ordenación del mundo […]“.
Podemos considerarlo como  el precursor del funcionalismo y del racionalismo.

En relación a la arquitectura, consideraba que ésta no era arte en sí misma, pues estaba conectada, directamente, con lo cotidiano. Según Loos, la casa debía agradar a todos, a diferencia de la obra de arte, que no tenía porqué gustarle a nadie. La obra de arte se sitúa en el mundo sin que haya exigencia alguna que la obligue a existir. La casa, por su parte, cubre una exigencia como punto de partida. ¿No será entonces que la casa no tiene nada que ver con el arte y que la arquitectura no debiera contarse entre las artes?…

En ésta línea, proyecta una de las obras más influyentes de la arquitectura moderna: La casa Steiner,en Vienna (Austria).

Despojada de todo ornamento, fue una de las primeras viviendas construidas en hormigón armado. Ésta economía de medios revela una intención de conseguir la “belleza” a través de la combinación armónica de superficies y volúmenes.A partir de ésta idea, crea un nuevo concepto: el Raumplan. Se trata de dar a cada estancia una importancia distinta que se traducirá en una diferencia de cota vertical entre espacios, generando volúmenes de distintas alturas, teniendo en cuenta así las sensaciones que produce en el usuario el hecho de jugar con las dimensiones del espacio.

Con sus últimas obras, Loos se sitúa en la línea del Movimiento Moderno, al que se anticipa en algunos aspectos como pueden ser el tratamiento y selección de materiales y tecnología.

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Fully awake…

Arman_accumulation-seaux verseurs-1962-tôle-emailleeMe gustaría abrir un nuevo frente que podría estar relacionado con lo que hemos hablado en el último post…o no…como siempre, dependerá de cómo se mire.

La idea de ésta posible relación me surge a raíz de la lectura de varios textos y videos sobre temas relacionados con el surgimiento de algunas líneas de trabajo de varios artistas en EEUU que influirán en la creación de los Nuevos Realismos y posteriormente, incluso, del Pop Art.

A través de lecturas como El Acto Creativo, de Marcel Duchamp, extraídas de una conferencia allá por los años 50, se empieza a ver cómo el artista va perdiendo su papel protagonista para dejar ese lugar al espectador, que será quién realmente complete la obra artística. Buen ejemplo de ello será la obra de John Cage que influirá en la concepción de la obra de arte de una forma totalmente rompedora (aquí os dejo una de sus obras, llamada 4’33’‘). Sería imposible pensar este tipo de obras sin el espectador. No tendrían sentido. Para él la música estaba formada tanto por sonidos como por silencios y ninguno era más importante que el otro…En este caso, el ruido del público juega un papel muy importante, y cada vez que se represente la obra, será diferente.

También trabajará modificando su herramienta de trabajo, es decir, transformando el piano (Pianos Preparados), introduciendo objetos dentro de éste que harán que el sonido sea diferente, demostrando así que hay miles de formas de hacer música (y esto podemos aplicarlo a cualquier campo). Todo esto quizás tenga algo que ver con el tipo de formación que, tanto él como otros muchos artistas, recibieron en la Black Mountain College, una escuela altamente experimental en la que no se ponían trabas a la creatividad. Los Nuevos Realistas volverán su mirada hacia la realidad, trabajando a partir de objetos de consumo. Ponen en marcha una concepción muy distinta de la obra de arte en la que el artista, la mano que ejecuta, se separa de la obra…

En un sentido más amplio, podríamos encontrar ciertas similitudes con la tendencia que ha habido a lo largo de la historia y a través de la introducción de la tecnología en distintos procesos, artísticos o no, en el sentido de separar a la persona que crea de la obra creada… En el caso que pretendo tratar con este post, esa separación es muy positiva, en cuanto a que se utiliza para provocar algo que no podría provocar un objeto con su aura intacta.

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En casa de herrero

A raíz de las lecturas de fragmentos de los siguientes textos: “Las siete lámparas de la arquitectura” de John Ruskin, publicada en 1849 y “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” de Walter Benjamin, publicado en 1935, quiero plantear una pregunta a los lectores de este blog.

A aquellos que no tengáis tiempo de mirar los textos originales, intentaré situaros a partir de un resumen muy escueto de cada uno, que encontraréis al final de la entrada.

Bien, la cuestión que quiero plantear se centra en cuán importante es la artesanía en una obra. En concreto me refiero al dilema sobre si es mejor una obra realizada a mano que otra hecha a través de una máquina.

No cabe duda que la primera requiere un esfuerzo y una destreza mayores, pero ¿qué importancia tiene entonces la idea? Si dividiéramos la creación en dos roles ¿cuál tendría más valor, el del que tiene la idea o el del hacedor?

cazo-esmaltado-908674bnYo, una nostálgica empedernida, (que aún me caliento la leche en un cazo, a pesar de tener microondas, por aquello de que “como antes, sabe mejor”…), estoy de acuerdo con Ruskin y Benjamin en lo relativo a mantener la autenticidad y alejarme de la frialdad que envuelve el mundo moderno. También defiendo la importancia de un trabajo hecho con cariño y dedicándole todo el tiempo necesario. Por seguir con los ejemplos culinarios, no es lo mismo un bistec de ternera del Mercadona que uno que provenga de una vaca criada en una granja biodinámica.

Pero, por otro lado, me niego a perderme los avances tecnológicos, me niego a anclarme en el pasado. Primero, porque nos multiplican las posibilidades de desarrollo de una idea, y segundo, porque creo en que el grado excelencia de la misma será lo que acabe definiendo el valor de la obra.

¿Qué opináis? Porque yo no acabo de decidir el porcentaje de importancia de cada rol… Aunque a estas horas del domingo… poco puedo decidir ya…

Por cierto, para aquellos que aun no hayáis cenado, si queréis probar una comida biodinámica, os puedo recomendar el restaurante NO NO NO en Barcelona. Es carete… ¡¡pero está delicioso!!

¡Buenas noches amigos!

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Resúmenes:

Ruskin, se centra en defender un anclaje a la antigüedad y a sus principios básicos del arte, negando, en concreto, la posibilidad de incorporar el hierro en la arquitectura por dos motivos. El primero es tan sencillo como que en épocas anteriores no se utilizaba. Y el segundo se basa en su creencia de que todo buen trabajo debe realizarse a mano para dotarlo de aura. Aquellas obras realizadas con máquinas tienen, para J. Ruskin, una frialdad que las convierte inmediatamente en obras inferiores a las manuales, imperfectas pero impregnadas del alma del artista.

Walter Benjamin, por su parte, expone la liquidación del valor de la tradición en la herencia cultural y el atrofiamiento del aura en las obras a partir de la innovación técnica. En particular desarrolla su tesis en torno a los avances tecnológicos que han permitido la reproducción de las obras. Defiende que el original no pierde su valor de auténtico, pero cada copia deprecia el “aquí y ahora” originario que dotó de importancia a esa obra. Benjamin añade, también, la repercusión de la aparición del cine en el arte. La fugacidad y no perdurabilidad de este medio, junto con la posibilidad de reproducir los originales ilimitadamente provocan, en la obra, una desvinculación total de la tradición, conmocionándonos y añadiendo pólvora a la crisis de valores de principios del s. XX, tan similar a la que vivimos actualmente.  

Dibújame un cinturón, que se me caen los pantalones.

Os dejo por aquí este video que acabo de descubrir y … ¡me ha parecido genial! Viene un poco a colación del tema de las impresoras 3D que viene saliendo en distintas conversaciones desde la semana pasada… es una vuelta de tuerca más para conseguir un “lápiz con el que poder “dibujar” directamente en tres dimensiones.
Su funcionamiento es parecido al de una impresora 3D, extrude plástico caliente que se enfría y solidifica rápidamente, convirtiéndose en una estructura estable y firme. Me parece algo sencillamente espectacular.

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¿Quién dijo basura?

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En relación al comentario que ha dejado en otro post nuestro querido Luisitocaradepito, me gustaría añadir éste proyecto que, no será el más representativo, pero me parece muy interesante.Se trata de un pabellón fabricado con cartón reciclado llevado a cabo por el colectivo “Waste Not Want It”, que aboga por la reutilización de la basura y los desechos.

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